¿Por qué escoger un seguro de vida-ahorro?

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A la hora de contratar un producto de ahorro, en primer lugar, hay que valorar tu situación personal y familiar, para posteriormente, poder elegir la solución aseguradora que mejor se adapta a tus necesidades. En este sentido, si estás pensando en ahorrar de cara a tu jubilación, una de las herramientas más eficaces para conseguirlo es el seguro de vida-ahorro. Pero, ¿en qué consisten estas pólizas? ¿Por qué cada vez más gente se decanta por ellas?

Pues, quizá porque uno de sus atributos es la garantía de rentabilidad. Esto significa que la aseguradora y tú, como cliente, establecéis un entorno de ahorro a largo plazo, durante el cual, la compañía garantiza un rendimiento anual mínimo para el aportado. El seguro de vida-ahorro es, por tanto, un producto diseñado para gente que no quiere llevarse sorpresas de mal gusto. También, es ideal para personas que no quieren estar pendientes de las subidas y bajadas en la Bolsa con la crisis de la Covid-19, ni de la prima de riesgo o de los vaivenes de los mercados…

Pero, centrándonos en las características propias del seguro de vida-ahorro se puede afirmar que reúne las ventajas de los seguros de vida-riesgo y los planes de ahorro. Podrás realizar aportaciones con frecuencia definidas o, bien, cuando te vaya mejor. Otro aspecto positivo es que son productos que ofrecen una seguridad en todo momento, ya que el capital se puede recuperar de forma parcial o total y en caso de producirse el traspaso del asegurado se cobra el capital asegurado y el ahorro aportado.

Además, el capital de estos productos está garantizado por el Consorcio de Compensación de Seguros. Por todo ello, se trata de un producto de bajo riesgo y con una gran liquidez que, además, cuenta con importantes ventajas fiscales, dado que no se tributa por la rentabilidad que se obtiene, excepto cuando se rescata.

PIAS, PPA o SIALP, las diferentes modalidades de un seguro de vida-ahorro

En cuanto al ahorro acumulado, hay que decir que se puede recuperar de una vez en forma de capital, o en forma de pagos periódicos en forma de renta vitalicia mientras el beneficiario del seguro sigue vivo. Si te decantas por la segunda opción, lo mejor es que elijas la modalidad del Plan Individual de Ahorro Sistemático (PIAS), una herramienta de ahorro a futuro que cuenta con un límite de aportación anual de 8.000 euros y un máximo de 240.000 euros a lo largo de toda la vida del producto. El objetivo del PIAS es acabar cobrando una renta vitalicia que puede servir, por ejemplo, para complementar la pensión pública de jubilación.

Ahora bien, aparte del PIAS, a la hora de elegir tu seguro de vida-ahorro, también existen otras modalidades en el mercado. Algunos ejemplos de este tipo de productos son: los Planes de Previsión Asegurado (PPA), que tienen como finalidad contribuir con una pensión el día de mañana y garantizando el capital conseguido con absoluta seguridad, con una rentabilidad estable y un buen tratamiento fiscal pues permite deducir parte de las aportaciones realizadas al plan; los seguros individuales de ahorro a largo plazo (SIALP), similares en ventajas fiscales a los PIAS, pero no hay percepción en forma de renta para disfrutar, entre otros.

¿Cuáles son sus principales coberturas?

Para conocerlas, haremos una comparación con las coberturas del seguro de vida clásica, la de vida-riesgo. Esta cubre principalmente la muerte o invalidez de la persona que está asegurada. Hay diferentes límites, garantías extra y coberturas para ciertos eventos y su principal objetivo es garantizar un capital a la familia, designados como beneficiarios en la póliza.

En cambio, la finalidad del seguro de vida-ahorro -por ejemplo, a través de los PIAS- es la de generar un ahorro que se materialice en una renta vitalicia con las aportaciones que se realizan a lo largo del tiempo.

Ahora bien, para que haya cobertura de supervivencia, tomador, asegurado y beneficiario deben ser la misma persona. En caso contrario, es posible incluir un seguro de vida-riesgo para destinar el capital asegurado a otros beneficiarios.

En último lugar, como ya hemos ido comentando, cuentan con importantes ventajas fiscales. El principal se encuentra en el momento de cobrar las prestaciones. Los seguros de vida tributan sólo por los intereses que el dinero de la persona que ha contratado esta póliza genera por el producto.

Por todo ello, cada vez más personas optan por un seguro de vida-ahorro. Según datos de ICEA, que se encarga del servicio de estadísticas y estudios del sector asegurador, cada vez más españoles eligen este tipo de póliza. El ahorro gestionado alcanzó al cierre del ejercicio 2019 los 194.685 millones de euros, lo que supone un crecimiento del 3,3%, frente al crecimiento del 2,6% de 2018.

En Cobertis disponemos de una amplia gama de productos de ahorro a medida de tus necesidades. Si tienes dudas sobre este tipo de seguros, contacta con nosotros y te asesoraremos en todo lo que sea necesario.

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